martes, 14 de febrero de 2012

Profeta Ana Méndez

Enciende la antorcha del legado profetico a su iglesia en República Dominicana

Por Margarita Garcia
El mensaje de Ana Méndez, fue de mucha exhortación diciendo: “La unidad de la iglesia debe seguir siendo y será única y exclusivamente a través de su Santo Espíritu, para fortalecernos en una misma fe, en una misma esperanza y amor en confraternidad, en humildad, rompiendo los sistemas del poder económico, amándonos los unos a los otros en el Señor como así mismo”.
El  espíritu de la Palabra  de Dios  es vivo y eficaz y más cortante que toda espada de dos filos. El apóstol Pablo exhorta en su carta al pastor Timoteo en el Cap. 2: 14-16 lo siguiente, “recuérdale a los creyentes de la fe esto, exhortándole en el Señor a que no contiendan sobre vanas palabras lo cual para nada aprovecha sino que es para perdición de los creyentes, procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad. Más evita profanas y vanas palabrerías, porque conducirán más y más a la impiedad”. Jeremías 51:20-23 expresa:”Martillo me soy y armas de guerra y por medio de ti quebrantaré naciones y por medio de ti destruiré reinos; por tu medio destruirá caballos y a sus jinetes y por medio de ti quebrantaré jinetes, carros y a los que ellos suben, así mismo por tu medio quebrantaré hombres y mujeres, y por medio de ti, quebrantaré viejos y jóvenes y por tu medio quebrantaré jóvenes y vírgenes. También quebrantaré por medio de ti pastores y a su rebaños, quebrantaré por tu medio a labradores y sus juntas, jefes y príncipes quebrantaré por medio de ti”.
La exhortación que el Espíritu Santo hace a la iglesia a través del apóstol Pablo y al profeta Jeremías constituyen la cosmovicion en la dinámica de la voluntad divina de nuestro Señor y Rey en su Reino de Nación Santa. Este mensaje se expone a la iglesia por sus razones de conducta de descarriamiento de las leyes de los principios espirituales en el corazón del hombre.
A pesar de que somos descendientes de Adán y Eva y herederos de la caída, con una naturaleza de continuo orientada y tendiente hacia el mal, que se opone a la justicia de Dios con nuestros verdaderos enemigos, la concupiscencia, el mundo y Satanás, somos justificados por la fe en Cristo, quien pagando el precio como el justo por nuestro pecado, por su amor, nos adoptó como hijos de Dios, nuestro Padre en Cristo Jesús. Lo que significa que morimos en su muerte, resucitamos en su resurrección y ascendimos con El en la asención hacia la Gloria del Padre en lugares celestiales como herederos y coherederos en la gracia infinita, de la misericordia de la su amor a los escogidos desde ante de la fundación del mundo.
La Palabra también nos enseña en el Santo Espíritu de lo sobrenatural, la disciplina en las profecías más segura escrita en la Biblia. Nos enseña a escudriñar las Sagradas Escrituras para saber distinguir cuando nos habla el hombre de si mismo y cuando nos habla Satanás, sabiendo escucharlo todo y retener lo bueno en los santos, “en lo puro, lo verdadero, lo honroso y lo de buen nombre en esto pensad”.
Despertando en la nación el poder de la adoración y la autoridad del creyente en la guerra espiritual” es el congreso que se llevó a cabo en el Salón Independencia de las Fuerzas Armadas, invitado por los ministerios Iglesia Buenas Nuevas, y Comunidad Apostólica Internacional (CAI), que dirigen el pastor Pedro Piñeiro y  el pastor Reynaldo Franco Aquino. Y como invitados especiales de la conferencia a la Profeta Ana Méndez y Emerson Ferrel.
Una preciosa atmósfera de las llamas del Espíritu de Dios cubrió el Salón Independencia durante tres días y dos noches, al momento que el pueblo de Dios entonaba los cantos de alabanza y adoración con gran gozo y alegría, manteniendo en todo el transcurrir de la conferencia una escena espiritual y original de los temas que han marcado la agrupación musical del Ministerio Alabanza Eterna. Una impecable  ejecución musical le puso olor fragante a todo lo que allí pasó durante tres días, donde se exaltó que Jesucristo es el merecedor de toda la gloria.
La ungida profeta de Dios Ana Méndez, reconocida por sus múltiples congresos de sanidad, liberación y guerra espiritual, así como profundo reconocimiento en el ámbito espiritual por su visión profética, en la primera fase de su disertación basado en el Salmo 2: 8-10 “Pídeme, y te daré las naciones como herencia, y como propiedad, los confines de la tierra. Los quebrarás con un cetro de hierro, los destrozarás como a un vaso de arcilla…Por eso, reyes, sean prudentes; aprendan, gobernantes de la tierra”, habló sobre el espíritu profético del mensaje del Salmo 2, presentando la condición en que batallan el mundo y Satanás a través de la concupiscencia, en contra del reino de Jesucristo, para confundir la fe del creyente debilitando la Santa Comunión con el Espíritu.

El mensaje de Ana Méndez fue de mucha exhortación, diciendo: “en cierta medida de fe, estamos desenfocados de la visión de Dios”, al mismo tiempo en la batalla espiritual, pero aun así podemos ver manifiesto el Espíritu Santo en la obra redentora de Cristo, gobernando a la iglesia en su reino.
Nuestro Rey, Señor y Dios nos promete en su Palabra que podemos pedir y que tendremos por herencias las naciones para la expansión del evangelio de su Reino hasta los confines de la tierra, para quebrantar con vara de hierro a las vasijas en manos del alfarero, de modo que estamos siendo llamados a ser prudentes con el principio de la sabiduría que es el temor a Jehová.
Ana Méndez, dijo: “Dios nos está llamando a su atención para entrar en su temor”, “todo lo que esta escondido saldrá a la luz”, “en la vida de muchos personas vendrán muchos terremotos, por la lucha que implica la batalla del mundo de las tinieblas en contra de la luz del mundo”.
La profeta siguió profetizando que “la Iglesia carece del conocimiento de los principios de la Palabra de Dios, que hace libre a los hombres”. En el caso de una hermana o hermano que, por debilidad o desconocimiento, cae cometiendo una falta, en vez de levantarles con cuerdas de amor, se le injuria sin piedad.
Mateo 18:6-7 “Y cualquiera que haga tropezar a alguno de estos pequeños que creen en mí, mejor le fuera que se le colgase al cuello una piedra de molino de asno, y que se le hundiese en lo profundo del mar. ¡Ay del mundo por los tropiezos! Porque es necesario que vengan tropiezos, pero ¡ay de aquel hombre por quien viene el tropiezo!”. (Mateo 7:1) “No juzguéis para que no seáis juzgados” y “Ay de aquel que sabiendo hacer lo bueno no lo hace”

La profeta Ana Mendez, llamó la atención sobre las aguas turbulentas del maligno que rodean a la iglesia de Cristo en República Dominicana, que son fuentes y focos de contaminación que hay que indentificar, para librar de contaminación a la iglesia. Esto es apostasía, la apostasía donde a lo bueno se le llama malo y a lo malo se le llama bueno.
La profeta siguió exhortando en contra de las estructuras y los sistemas religiosos de idolatría que gobiernan la pasión de fe  y cultos en nuestras iglesias, para destruir la unidad del Cuerpo de Cristo en su esencia, con Iglesias sin visión del reino que Dios vino a establecer, de unidad en El, sino fundamentadas en proyectos humanos para exaltar el ego de sus promotores, sacrificando a todo un pueblo en necesidad, y dando gloria a hombres y no a Dios..
Así mismo, continúo señalando que Jesucristo es el dueño de la vida, la esperanza, el amor y la salvación, no conforme así con la actitud de algunos líderes, que se promueven en posesión de los creyentes, como si fueran ovejas de su propiedad, de rebaños que funcionan como denominaciones y no como Cuerpo de Cristo,  que se reúnen en el templo para conformar la identidad de su iglesia como una estructura de su propio ministerio y no del Señor, dueño de los ministerios y de todo, manifestó.
“Lloro delante de Dios cuando veo tanta división, tantas denominaciones, tanto celo en el Cuerpo de Cristo, cuando estamos llamados a la unidad. Me pregunto cómo estará el corazón del Padre, herido, destruido, maltratado, porque ha desaparecido el amor entre su propio cuerpo, la Iglesia. Dios está gimiendo por un pueblo unido en torno a Él, que no se busque a sí mismo, ni los lideres lo suyo propio, que le dé el lugar que solo a Él corresponde” expresó.
Citó que es momento de hacer un alto, elevando la bandera del evangelio de la Cruz, para humillarnos ante la presencia de Dios, con un corazón contrito y humillado, reconociendo que sin Dios no somos nada.
Profetizó que viene para la iglesia un sacudimiento de Dios en terremoto espiritual, donde removerá la soberbia, el orgullo, la indiferencia hacia los desamparados, la falta de perdón, la irresponsabilidad, la falta de amor al prójimo y al necesitado, el egocentrismo, el dominio sexual, ligaduras de perversidades, egocentrismo en todos los órganos, y la hipocrecia de los cristianos, apóstoles y pastores. “La política es diabólica. Muchos pastores y hasta llamados apóstoles, organizan eventos simultáneos a eventos que se sabe son convocados por Dios, para competir y exaltar su propio ministerio, dejando a un lado el propósito de Dios para su pueblo. Si nosotros los profetas no hablamos, entonces vendrán las piedras a hablar por nosotros” dijo la profeta.
“Dios quiere corregir muchas cosas que andan mal en las iglesias y en el liderazgo, no estamos viviendo con el temor en Dios, en el amor de Dios, en el amor al necesitado. Necesitamos intercesores que se metan a la brecha como Abraham y Moisés, porque El quiere levantar líderes y pastores de verdad, que le amen por encima de todas las cosas, de corazón. Dios lo que quiere es enderezar lo torcido y traer cosecha, Dios nos ama pero tenemos que arrepentirnos y convertirnos porque en medio del juicio de Dios hay misericordia” señaló la profeta.
Siguió exhortando  que la unidad de la iglesia  es en el Espíritu de Cristo, y no por la idolatría de hacerles culto a hombres de ministerio, compitiendo en liderazgo con el mismo Jesús. Debemos exaltar la persona de Jesús. La unidad de la iglesia debe seguir siendo y será única y exclusivamente a través de su Santo Espíritu, para fortalecernos en una misma fe, en una misma esperanza y amor en confraternidad, en humildad, rompiendo los sistemas del poder económico, amándonos los unos a los otros en el Señor como así mismo, dejando de ser emocionales y sentimentales, pero calurosos con el Espíritu Santo y fuego, alimentándonos por la Palabra en la Biblia del Espíritu, de los principios del temor a Dios, para adorarle en Espíritu y Verdad. Amen.


 

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